Tras la marcha de D. Antonio Moreno Sevillano, una vez finalizada la gloriosa Liga 1934-35, que fue conquistada por el Real Betis Balompié, la nefasta gestión del nuevo Presidente, D. Francisco Navarro, basada en una excesiva subida de los abonos y de las entradas para los aficionados, provocó que muchos de ellos se apartaran del Club. Sin embargo, una vez finalizada la Temporada, el Betis se había declarado en bancarrota, temiéndose por la desaparición del Club.
Afortunadamente, una nueva política de precios asequibles unida a la dimisión del Presidente Navarro, junto a un llamamiento a través de prensa, provocó que la Afición se volcara nuevamente, decidiendo apoyar económicamente a la Entidad. Aquello quedó demostrado en la enorme afluencia al Campo del Patronato en dos partidos coperos jugados antes el Gerona y el Osasuna, más otras aportaciones económicas reflejadas por la prensa en acciones de recogida de ayuda en Ecija, Carmona y diversas poblaciones de la geografía andaluza.
En la Asamblea del 15-5-1936, presidida por Valentín Pérez, las aportaciones últimas para solventar la deuda ascendían a unas 4.519 pesetas, las cuáles es de suponer serían invertidas para apagar los pagos más urgentes. Los mencionados llenos en el Patronato ante Gerona y Osasuna en partidos coperos, significaron otras aportaciones a tener en cuenta; sin embargo, no significaron la solución total de la deuda, aunque sí una importantísima reducción.
De hecho, la noche del 25 de junio, en la Sociedad Económica de Amigos del País, la Tertulia bética se volvía a reunir, con su Presidente Heliodoro Garrido, "suscribiéndose la obligación de aportar las cantidades suficientes para saldar el déficit de la Temporada. Todo estaba en marcha, inclusive hasta la llegada de algún que otro fichaje, así como el coste de la rehabilitación y mantenimiento del Estadio de la Exposición (acciones exigidas por el Ayuntamiento para la utilización del Real Betis del Estadio), pero la llegada de la Guerra Civil no dio tiempo a más.